viernes, 18 de agosto de 2017

Carrera de fondo

¿Estaré guiando bien el proceso de bilingüismo en el que están metidos mis hijos? Es una pregunta que me hago con frecuencia y que me inquieta en especial cuando detecto algún tipo de dificultad con ciertas pronunciaciones o con determinadas maneras de construir las frases, aspectos muy diferentes en los idiomas -español y alemán- en los que están creciendo. Pero, de nuevo, el libro de Steiner y Hayes sale a mi encuentro para calmarme y recordarme que el bilingüismo es una carrera de fondo. No se consigue de la noche al día. Y en este camino hace falta tiempo y maduración por parte del niño y persistencia en la estrategia planteada en el seno de la familia. Nosotros, siguiendo los consejos que se dan en este texto y las pautas también aprendidas en seminarios sobre crianza y multilingüismo en los que he participado, hemos optado por hablar en casa en nuestro idioma materno, el castellano, y que los peques practiquen el alemán en todos los otros ámbitos germanoparlantes en los que normalmente se mueven: guardería, escuela de música, vecinos, espectáculos infantiles...Y en ello estamos. En nuestra hija mayor (4 años) vemos que el bilingüismo se va consolidando increíblemente cada día que pasa y esto nos anima a seguir en la dirección en la que vamos.

Fuente: Naomi Steiner, M.D., with Susan L. Hayes, "7 Steps to Raising a bilingual child".
AMACOM. 2009.


lunes, 14 de agosto de 2017

Un rico entretenimiento

Proponerle a los peques que participen en la elaboración de algún plato sencillo de preparar nos sirve, por un lado, para repasar con ellos vocabulario (los nombres de los ingredientes, por ejemplo, o los colores que tienen) o las partes de un discurso (primero se echa esto, después añadimos eso, a continuación...) y, por otro, al hacerles partícipes en el proceso, al convertirse este en parte de algo suyo, luego ponen más interés en comérselo.



En esta ocasión comparto mi experiencia preparando una ensalada de garbanzos, ideal para días de calor, pues se conserva fresquita en el frigo antes de ser tomada. Es una manera de tomar legumbres en verano, desde luego.

Por si os animáis, ahí va la receta:

Ingredientes (salen unas seis raciones)
-1 tarro/bote de garbanzos de 400 o 500 gr
-Medio pimiento verde
-Medio pimiento amarillo
-Medio pimiento rojo
-2 zanahorias
-1 lata pequeña de atún en su jugo
-1 lata pequeña de maíz
-1 lata pequeña de aceitunas (negras o rellenas, es igual; en cualquier caso, sin hueso)
-1 tomate hermoso
-1 cebolla pequeña (si hay cebolleta, mejor)

Para el aliño:
-Media cucharadita de comino molino
-Media cucharadita de pimentón dulce
-Sal
-Aceite de oliva
-Vinagre de vino

Modo de elaboración:
1. Se lavan, limpian y trocean (en trocitos muy pequeños) todos los ingredientes.
2. Se enguagan los garbanzos con abundante agua, para que no le queden restos de ese líquido gelatinoso en el que vienen conservados. Se ponen a escurrir.
3. Se mezclan en un bol hermoso todos los ingredientes.
4. Con los aliños propuestos, se adereza el conjunto según el gusto e intensidad de sabores que prefiera cada cual. 
5. Se conserva en el frigo durante una hora ¡y a comer!


martes, 25 de julio de 2017

Un mes, un proyecto

Tijeras, cartulinas, pegamento, celo, papel transparente, bastoncillos, rotuladores, lápices y ceras de colores... todo material es bienvenido para dar rienda suelta a la creatividad y ponerlo todo al servicio del proyecto del mes. Del mes, de la quincena, de la semana o de la estación del año. Vosotros, junto a vuestros hijos, tendréis que decidir con qué frecuencia os embarcáis en esta actividad especial, distinta a lo de siempre, a saber, a sacar folios y dibujar, colocar pegatinas en fichas o rellenar un cuaderno de actividades.  

Algo que suelo hacer periódicamente con mis hijos es cambiar la decoración de la puerta principal de la casa. Normalmente la "vestimos" según  la estación del año y, cuando hay fiestas señaladas (cumpleaños) o festividades especiales (Navidades, Pascua o carnavales, por ejemplo), ponemos en marcha diversos "proyectos". 

Comparto en este post una imagen del póster que hemos elaborado para decorar la puerta de casa este verano. Como veis, ¡no falta de nada!




Los niños se lo pasan pipa y les ayuda a tomar conciencia del momento del año en el que nos encontramos. 

lunes, 26 de junio de 2017

Dudas

Dudas, muchas surgen cuando se está educando a un hijo, a una hija en un contexto cultural e idiomático distinto del propio. Hablando del tema con una amiga el otro día, me dijo que en más de una ocasión se ha planteado si a sus hijos les habla lo suficiente como para que adopten su lengua materna, pues no ve avances y ellos prefieren hablar en alemán, incluso con ella, que es hispanohablante. Le comenté de la existencia del libro "7 Steps to Raising a bilingual child", que tanto me ha ayudado y lo sigue haciendo y que, precisamente por eso, tomo como referencia en los artículos que publico sobre el complejo e interesantísimo universo del bilingüismo y multilingüismo en edades tempranas. 

Una de las conclusiones de este texto al respecto es que, pese a no ser patentes los efectos de una educación bilingüe en una primera fase, el cerebro no para de trabajar y llegará el momento en el que al crío, a la cría no le supondrá dificultad alguna "desconectar" de un idioma para "conectar" con el otro o con los otros, siempre y cuando, insiste el manual, que no se ceje en el empeño y se sea persistente con la puesta en práctica del plan de acción que sea que se haya marcado. La constancia en la estrategia es la clave para llegar a buen puerto. 

Steiner y Hayes señalan las siguientes maneras como muy importantes para conseguir reforzar nuestro plan, de manera que nos podamos quedar tranquilos con los esfuerzos que realizamos para que nuestros hijos/as aprendan y usen nuestro idioma: 

  • Intenta no traducir, sino explicar lo que la palabra significa. 
  • Si tu hijo/a te responde en el otro idioma, ve llevándolo con naturalidad hasta tu terreno hasta hacer que la conversación se desarrolle en tu lengua materna. 
  • Nunca le fuerces. Ten en cuenta que hay niños/as poco habladores/as. 
  • No interrumpas a tu hijo/a cuando habla en tu lengua para corregirle errores. Lo más importante es que la conversación fluya. Si se ve continuamente interrumpido, puede cogerle miedo a usar tu idioma. Para que poco a poco vaya subsanando los errores, construye frases de manera correcta con las expresiones que más se le resisten y empléalas con más frecuencia en las charlas que mantienes con él/ella. 
  • Reemplaza con naturalidad la palabra “cosa” por lo que esa “cosa” es. 
  • Hazle sentir que estás orgulloso/a de que hable tu idioma. 
 

Fuente: Naomi Steiner, M.D., with Susan L. Hayes, "7 Steps to Raising a bilingual child".
AMACOM. 2009.




miércoles, 7 de junio de 2017

Aperitivo en días de calor

Cuando aprieta el calor, tengo siempre en la nevera boles con fruta partida y los saco a lo largo del día para que los peques -y no tan peques- piquen/piquemos. Parto sandía y melón en cuadraditos. También corto en tiras el pimiento y el pepino.
 

Si nos vamos a un parque infantil, meto las frutas en táperes y lo guardo todo en una bolsa que mantiene el frío, junto a enfriadores que mantengo de normal en el congelador. Así, al comer la fruta, está fresquita y se convierte en un aperitivo que apetece en cualquier momento. Lo ideal sería portarla en una nevera, rígida o de tela, pero la bolsa se puede acomodar con facilidad en cualquier mochila y en el carrito de bebé/silla infantil de paseo. 
 
©María Ortiz
 

También suelo llevar fresas o fresones en su correspondiente táper. Les doy unos buenos lavados, les quito el rabito verde y procuro dejar las unidades completas, porque, si se trocean, sueltan mucho jugo, que puede derramarse y mojarlo todo.
 
Las tortas secas de maíz combinan bien con la fruta fresca y, como a los peques les resultan fáciles de agarrar, también son una buena opción como algo para picar cuando estamos fuera de casa.